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¿Es cierto que nos estamos forrando las comercializadoras con la subida del precio de la luz?

By enero 22, 2021 marzo 17th, 2021 Cosas interesantes, Electricidad, Planeta sostenible, Wombbat

Sigue leyendo si quieres saber de verdad cómo funciona el mercado eléctrico y cuál es la energía más barata.

Hace un par de semanas Filomena hizo su entrada estelar en la península ibérica tiñendo de blanco nuestras ciudades y haciendo que el precio de la luz alcanzara máximos históricos. Seguro que has leído noticias sobre esto o lo has visto en la tele. Pues bien, no siempre cuando el río suena agua lleva. ¿Por qué? Porque, aunque comercializadora que somos que quiere aumentar sus ingresos, eso no significa que nos estemos forrando a costa de los clientes. ¡No! Al final, la inflación del precio de la luz, se resume en algo mucho más básico: la ley de la oferta y la demanda.

Como si contáramos un peli, de las de acción, este sería el principio de la trama. El primer protagonista es el “pool” o el lugar donde se compra la energía al por mayor. Lo primero que debes tener en cuenta es que la electricidad no se puede almacenar para el gran consumo, por ello, todos los días sale a la venta la energía que se produce, tanto la renovable como la contaminante. Para poder satisfacer a los miles de hogares y empresas de servicios, por supuesto, se tiene en cuenta que las plantas sean capaces de generar suficiente electricidad.

Los productores de energía presentan sus ofertas de venta para cada una de las horas del día. Aquí empiezan las particularidades, porque las fuentes renovables no gestionables, es decir, solar y eólica, como van a producir sí o sí, deben darle salida y, por ello, ofertan a precio cero. Ojo al dato, porque si coincide que hay más energía disponible que demanda por ella, puede llegar a suceder que el precio se mantenga. ¿Eso sería guay no? En realidad, esta casuística responde a momentos puntuales como las horas durante la noche y se va equilibrando con los momentos en los que sí hay necesidad real de energía.

En el caso de las energías convencionales (contaminantes) ofertan a su precio de coste o precio de la energía primaria (oil, carbon, gas, plutonio, etc…). Piensa que, al ser un mercado, cuanta más energía se oferte a 0€/MW, más bajo será el precio y viceversa. Un ejemplo, durante el comienzo de la pandemia, los precios bajaron porque no había demanda de energía, aunque la caída no fuese tan noticiable. Aquí puedes consultar cuál fue nuestro precio.

Sigamos el relato. Bien, entra en juego el otro agente importante: las comercializadoras como nosotros que hacemos la oferta de compra. Nos encargamos de hacer un pedido con la energía que estimamos van a necesitar nuestros clientes. ¿Qué pasa si la necesidad de nuestros usuarios se suma con un pico excepcional de necesidad de energía por parte de todas las comercializadoras y su cartera? Pues que, lógicamente, la energía que se ha puesto a la venta ese día saldrá bastante más cara ya que la energía disponible es la que es. ¡Y aquí entra en escena Filomena y lo pone todo patas arriba! Aunque la estimación del mercado, basándose en su experiencia, procura tener en cuenta todos los escenarios, es algo que es imposible controlar al 100%. De ahí la noticia viral del aumento del precio y que ahora ya sabes de verdad a qué responde.

Pero, no te vayas, quédate viendo la peli. ¡Que te va a seguir intrigando! Vamos a hablar ahora del coste de inversión de las energías sucias frente a las energías renovables.

Nos encontramos primero con plantas nucleares y plantas de combustión fósil (carbón, petróleo y gas) que suelen vender a precios bajos o de coste porque no les es rentable detener y volver a arrancar la central tanto por razones económicas como técnicas. Sin embargo, su precio (que al final viene marcado por la demanda y se equipara al resto de energías) tiene un sobrecoste por la emisión de CO2 y la connotación negativa de producir residuos contaminantes que tardan hasta 10.000 años en desaparecer.

Esto no sucede con la energía procedente de centrales renovables (eólica, solar, hidráulica) y además de su precio reducido, sabes que es una fuente protege y respeta el medio ambiente. Bueno, bonito y barato. Al principio sí es cierto que sus instalaciones suponen una inversión pero, una vez hecha, su coste es realmente bajo (mantenimiento a secas). Ten en cuenta además casuísticas como estas: igual que cuando sucede un temporal de nieve como Filomena la energía sube, también hay que tener en cuenta que ahora con el deshielo, las plantas hidráulicas dispondrán de mucha más energía lo que producirá una caída del precio. ¿Fair Play verdad?

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